domingo, 10 de febrero de 2019

Los recuerdos

10 de febrero de 2019

Los recuerdos son momentos tan mecánicos y sutiles a la vez si tú quieres que sean así, el otro día en el asiento trasero del auto, me llené de recuerdos pero ya no tan pasajeros sino más actuales, de los que te erizan la piel al momento exacto en el que pones los ojos en blanco, la película se proyecta y tú estás ahí recordando todos tus errores, primeros besos o primeros enojos, ese día por casualidad recordaba viendo desde el puente hacia abajo obviamente desde el auto, como sería morir desde una altura tan grande y lo trágico que sería, pero ya no entra en un recuerdo sino en un pensamiento constante como si me fuera pasar eso porque soy totalmente miedosa a las alturas, cuando recorro ese puente con mis padres, se vienen recuerdos nostálgicos de cuando era más pequeña e iba al colegio y cada mañana tenía una pereza maldita de levantarme, llegábamos con las justas porque se me ocurría no querer ni siquiera abrir los ojos, habían cosas que me motivaban, como algún chico que me gustaba o que ese día solo era educación física antes del segundo recreo y que las dos últimas horas eran tutorías, íbamos con mis compañeras al patio del colegio a estar sentadas conversando de cosas serias que ahora parecen tonterías, ser un adolescente creo es una época linda en ciertas cosas, pero hay estupideces que una hace desde ya que no le dan ganas de regresar al colegio, pero en cierto modo es bueno madurar, reír o llorar, son tantas cosas y vivimos constantemente en esa nube rosada llena de ilusiones y risas que olvidamos lo verdaderamente importante, las responsabilidades que existen luego de haber llegado a ser adulto, me traen tantos recuerdos inútiles, de sonrisas, de saludos, de mejores amig@s, de todo lo que debí pasar para poder estar acá y luego seguirme tropezando porque simplemente soy experta haciéndolo, vienen los nuevos recuerdos y te hacen añicos el corazón porque antes de que sean solo recuerdos tú piensas que todo será diferente, mejor y hasta poder pensar en encontrar la felicidad, pero así es la vida de caprichosa, como si tuviera una pistola y nos juega a la ruleta rusa constantemente el momento menos pensado.


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